"Querida conciencia:
Hoy me siento rara, mientras escribo esto en mi nuevo escritorio, pienso en esos días de los que tanto hemos hablado. Cuando levanto la mirada y me veo reflejada en el cristal de la ventana me pregunto, ¿de verdad debo seguir con esto? Se que tu no me apoyas para nada en esta situación, y, yo tampoco quiero seguir así. Creo que mañana tomaré la decisión que todos esperan de mi. Aunque se que dolerá a más de una."
Así me pase toda la noche, pensando en las palabras exactas que debo decir, y las maneras más concluyentes. Se que jamás leerás esto, y que si algún día llegas a hacerlo, para nada te imaginarás que esto es para ti. He dejado de pensar en mi, para que tu sigas pensando en ti y cuando ya no puedas con la situación, sigas desconectando como hasta ahora. Se que seguirás pensado que tu no eres culpable y que yo creo que soy perfecta, pero yo soy la que me he sentido sola y la que lo ha pasado mal, mientras tu, feliz como una perdiz, corrías y cantabas a tus anchas, como si nada de aquello fuese contigo. Felicidades, creo que tu solo te necesitas a ti misma, que tu y solo tu das razón a tu existencia, y que tu manera de evadirte es zarpar mar a dentro en plena soledad.
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