jueves, 26 de julio de 2012

"Un campo de trabajo lleno de risas y abrazos"

No creía estar preparada para ello, pero la maleta ya estaba hecha y el coche aparcado delante del portal para subirme al colegio donde ya me esperaban Elena y Laurita. Baje las maletas del Seat rojo de mamá y entré al colegio caminando por el portal principal cuando llegó Joaquín. Lo primero que teníamos que hacer era meter toda la comida y las cosas necesarias para esta nueva experiencia en el coche. Mi primera sorpresa fue cuando Joaquín nos dijo que iba a venir Laura a ayudarnos a subir las cosas. No conocía a Laura, sólo de algunas convivencias en las que ella había sido monitora, y aquella primera salida a Gijón. Subimos en coche todas con ella, sin abrir la boca ninguna de las cuatro. Una vez allí limpiamos la casa, y gracias a Laura la tarea nos fue mucho más fácil, quizás sea sólo una de las mil cosas que debería de agradecerle de este campo de trabajo. Pero esta noche Laura no se quedaba con nosotros. Al día siguiente, ya vino para la comida, y aunque nos acompañaba Joaquín tampoco hablamos demasiado, por no decir nada. Esa misma tarde, después de los talleres Laura nos enseñó, a través de una pequeña charla, que, por encima de todo, en cuanto a nuestro futuro, debíamos pensar en nosotros, en lo que nos gusta, y no dejarnos influir por la familia y por nuestros pensamientos sobre ellos. La cena fue un poco mejor que la comida, pero tampoco demasiado. Por la noche, después de una pequeña reflexión, llegó Henar, que quizás dio más frescura al grupo, con su espontaneidad. Siempre tan alegre, y su manera de hablar que hacía que me apeteciera estar escuchándola toda la noche, mientras nos contaba sus anécdotas. Gracias por enseñarme a ver que cualquier cosa en esta vida tiene una buena parte por la que merece sonreír. Luego llegó Ale.. y que decir de mi querida prima, a mi ya me has dado tantas lecciones en estos años que no tendría palabras para expresarte todo lo que te agradezco que hayas estado ahí siempre. Y Pelayo claro.. que aún que nos haya sabido a poco tu visita nadie te roba el mérito de tener esa capacidad para hacernos reír siempre.
Creo que he aprendido que , unos pocos días bastan para que personas que te han sido ajenas durante mucho tiempo, que si, siempre han estado ahí presentes, alrededor nuestro, pero con las que no había comunicación apenas, se hagan un pequeño hueco en el corazón, y que pueden enseñarte cosas con apenas una sonrisa o una carcajada.
Pero por supuesto, no me voy a olvidar de Joaquín, aquel que decidió hace dos años coger las riendas de un grupo no demasiado serio, que ha sabido meternos en el camino, y enseñarnos cosas que yo apenas conocía, una manera diferente de conocer a ese profesor de inglés en 6º de primaria, de interiorizar.. Incluso una gran ayuda para conocerme mejor a mi misma. Muchas gracias Joaquín, de verdad.
Y aunque ya lo he dicho, gracias también a Laura, Henar, Alejandra y Pelayo, MIL GRACIAS.


Cómo no, Laurita y Elena, grandes compañeras de las que nunca voy a dejar de aprender, en cada palabra, cada consejo y cada abrazo. Gracias también a María Rodríguez, que aunque no haya estado con nosotras, pertenece al gran grupo que poco a poco estamos consiguiendo forjar. 


Al principio, soy mujer de pocas palabras y apenas muestras de cariño, pero vosotros os merecéis tantos abrazos o más cómo los que os dimos estos días. 


Con mucho cariño.




María Rico 






mérito